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El Impacto Psicosocial del Sexo Forzado en Estudiantes del Octavo Grado
Marin, B.V. & Grant Arreola, S. (2000). El impacto psicosocial del sexo forzado en estudiantes del octavo grado. (The psychosocial impact of forced sex on 8th grade students). In La Psicologia Social en Mexico, Vol. VIII, pp. 829-835.Barbara
VanOss Marin, Ph.D.
Center for AIDS Prevention Studies
University of California, San Francisco
Sonya
Grant Arreola, Ph.D., MPH
Center for AIDS Prevention Studies
University of California, San Francisco
A pesar del actual debate tocante a la definición, el sexo forzado o coerción sexual presenta en muchas ocasiones consecuencias negativas, en algunos casos de magnitudes incalculables. Aquellos adolescentes que han sido forzados a tener relaciones sexuales presentan mayor tendencia a participar en conductas sexuales de alto riego, peleas y suicidios (Shrier, Pierce, Emans, et al, 1998). El abuso sexual, una forma dramatica del sexo forzado, a temprana edad ha sido relacionado con la prostitución, embarazo precoz, violencia, conductas suicidas, Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y VIH (Jinich, Paul, Stall, et al, 1998; Greenberg, Hennessy, Lifshay, et al, 1999; Stock, Bell, Boyer, et al, 1997). Aun cuando el sexo forzado incluye amplias definiciones (Greenberg et al.1999), los efectos pueden ser a largo plazo.
El sexo forzado o coerción sexual suele ocurrir durante la adolescencia. En una encuesta a jóvenes estadounidenses el 22% de las mujeres que se iniciaron sexualmente antes de los 15 años reportó sexo involuntario, lo cual contrasta con los que se iniciaron sexualmente después de los 20 años con un 3% de sexo involuntario (Abma, Chandra, Mosher, et al, 1977). En una muestra nacional estadounidense de hombres y mujeres, el 7% de las personas entre los 18 a 22 años de edad reportó almenos un episodio sexual involuntario, de los quales poco menos de la mitad ocurrieron antes de los 16 años (Moore, Nord & Peterson, 1989). En una muestra heterosexual representativa de Lima, Perú la iniciación sexual de menores fue relacionada con la iniciación sexual forzada tanto en hombres como en mujeres (Cáceres, Marin & Hudes, In Press).
Coerción y el abuso sexual han sido objeto de estudio con mayor frecuencia en mujeres aunque también ocurren en hombres. En un sondeo a estudiantes preuniversitarios, casi la mitad de los hombres y la mitad de las mujeres reportaron haber tenido sexo sin desearlo por lo menos una vez (Muehlenhard & Cook, 1988). Aunque tener sexo sin desearlo puede significar algo distinto a lo que significa el sexo forzado, los resultados indican que los hombres tambien deben ser incluidos en estudios sobre la coerción.
Dado a que que el sexo forzado durante la infancia o adolescencia a sido relacionado con conductas sexuales arriesgadas, decidimos explorar la relación entre conductas sexuales arriesgadas y los antecedentes psicosociales de riesgo sexual en la preadolescencia. El propósito de este estudio fue describir las diferencias psicosociales entre 4 grupos de pre-adolescentes: Los que se han abstenido sexualmente, los que reportaron sexo forzado solamente, los que reportaron sexo voluntario solamente y los que reportaron ambos tipos de sexo: forzado y voluntario.
Métodos
Muestra. Estos datos se colectaron durante el período primaveral de 1999 y provienen de estudiantes del octavo grado. Participaron 19 escuelas publicas con diversidad étnica de áreas urbanas del Norte de California. Los datos que aquí aparecen se obtuvieron de la 3a encuesta hecha a estudiantes que recibieron un seguimiento longitudinal de 36 meses para lograr evaluar el impacto de un currículo de prevención de VIH, otras ETS y los embarazos. Solamente los estudiantes en el grupo de control (9 escuelas, n=1248) fueron incluidos en este análisis para poder generalizar los resultados de forma mas concreta.
Respuesta y Seguimiento. Para que el estudiante participara en la encuesta fue necesario obtener el permiso activo de los padres de familia. En sexto grado, la respuesta fue del 68% debido en gran parte a que los padres no concedieron su permiso. De los estudiantes que participaron en la encuesta en el sexto grado, 90% lo hicieron en el octavo grado.
Procedimiento. Las encuestas fueron suministradas por personal especializado en la colección de datos. La encuesta se llevo a cabo durante un periodo regular de clases de 45-50 minutos. Estos colectores de datos describieron el propósito y el proceso de la encuesta. Los estudiantes contestaron la encuesta en forma individual. Cualquier duda acerca de la encuesta se manejo individualmente por los colectores de datos. La encuesta estuvo disponible en ingles y español. Aproximadamente el 10% de los encestados uso el cuestionario en español.
Instrumento. El instrumento se creo en base a un modelo teórico que permitiera en el futuro crear un curriculum, dicho cuestionario constaba con 100 preguntas e incluía variables demográficas, de auto-eficacia para resistir propuestas sexuales, normas sociales sobre la conducta sexual, conducta sexual y coerción , razones por las cuales tener o no tener relaciones sexuales y nivel de conocimiento sobre VIH y los condones. Este instrumento fue creado en ingles y luego traducido al español; la versión en español volvió a ser traducida al ingles para asegurar que ambas versiones fueran equivalentes. Ninguna versión se consideraba final hasta estar totalmente seguros de que ambas fueran totalmente equivalentes en significado, un proceso conocido como "decentering" (Marin & Marin, 1991). Ambas medidas fueron puestas a prueba con al menos 20 estudiantes del 7o y 8o grados. Las preguntas para medir las actitudes constaban típicamente con un formato Likert en una escala de cuatro- o cinco-puntos.
Agrupamiento de variables de conducta sexual. A los estudiantes se les pregunto: "¿Alguna vez has tenido sexo?" Las instrucciones incluían la siguiente definición de sexo: "El pene de un hombre dentro de la vagina de una mujer." También se les pregunto: "¿Alguna vez te han forzado o presionado a tener sexo (pene en la vagina)?" El cuestionario/instrumento no incluyo ítems sobre actividades sexuales con miembros del mismo genero. Las respuestas a estas preguntas se agruparon de la siguiente manera: 1) No, a ambas preguntas, denominada "No sexo"; 2) Si, al sexo forzado, No, a alguna vez has tenido sexo, denominado "Forzado Solamente"; 3) Si, a alguna vez has tenido sexo, No, al sexo forzado, denominado "Voluntario Solamente"; 4) Si, a ambas preguntas de sexo, denominado "Forzado y Voluntario."
Auto-eficacia para evitar tener sexo. La auto-eficacia para evitar tener sexo se midió con 8 ítems. Estos ítems empezaban así " Imagina que estas a solas con alguien que te gusta mucho." Estos ítems incluían "Si esta persona quisiera besarte en los labios, ¿Podrías evitarlo?" y "Si esta persona quisiera tener sexo ¿Podrías evitarlo?" Tres de los ítems cuestionaron al participante preguntándole si pudiera "detenerse a si mismo de tener sexo" bajo estas circunstancias especificas: Si habías ingerido alcohol/Si estabas bajo la influencia del alcohol, si esa persona te amenazaba con terminar la relación, o aun sintiendo una fuerte atracción sexual por esa persona. Las respuestas fueron "Definitivamente Si Podría" codificado como 4; "Probablemente Si Podría" codificado como 3; "Probablemente No Podría" codificado como 2; y "Definitivamente No Podría" codificado como 1 (alpha=.89).
Actitudes negativas respecto al sexo. Nueve ítems indicaron razones hipotéticas por las que el participante no habría tenido sexo hasta ese momento, por ej: Yo no tendría sexo a mi edad porque no quiero tener mala reputación, por que va en contra de mis creencias. Las respuestas eran "Si, es cierto para mi" codificado como 3; "No estoy seguro" codificado como 2; y "No es cierto para mi" codificado como 1 (alpha= .86).
Actitudes positivas respecto al sexo. Siete ítems indicaron razones por las que el participante pudiera tener sexo en ese momento, por ej: Yo tuviera sexo ahora para que mi novio(a) no termine conmigo, para sentirme mas aceptado(a) y querido(a). Las respuestas fueron "Si, es cierto para mi" codificado como 3; "No estoy seguro(a)" codificado como 2; y "No es cierto para mi" codificado como 1 (alpha= . 86).
Oportunidades sexuales. Cuatro ítems preguntaron acerca de las oportunidades sexuales que se habían presentado en los últimos tres meses. Se pregunto cuantas veces habían estado a solas con alguien que les gustaba mucho, cuantas veces estando solos se habían acostado en un sofá o en una cama con alguien que les gustaba mucho, y cuantas veces habían ido a una fiesta donde no había ningún adulto presente en la casa. Las respuestas "nunca" se codificaron como 1, de 1 a 2 veces se codifico como 2; de 3 a 5 veces se codifico como 3; y 6 o mas veces se codifico como 4 (alpha=.83).
Normas de grupo. Las normas de grupo se asesoraron usando el promedio de seis ítems que median la percepción que tenían sobre la actitud y conducta sexual de sus compañeros (por ej., ¿Cuantos de tus amigos han tenido sexo?; ¿Cuantos de tus amigos piensan que las personas de tu edad deberían esperar a ser mayores para tener sexo?). La escala de respuesta de cinco puntos vario entre "ninguno" codificado como 1, a "todos," codificado como 5 (alpha= .78).
Intención de tener sexo. La intención de tener sexo se midió con cuatro ítems preguntando: "Si estuvieras a solas con alguien que te gusta mucho, ¿Que cosas le permitieras hacerte?" Las conductas variaron desde "Le permitiera que me besara en los labios" hasta "Le permitiera tener sexo conmigo" se uso una escala de cuatro puntos para las respuestas desde "definitivamente no" codificado como 1 hasta "definitivamente si" codificado como 4 (alpha=.86).
Aprobación sexual de parte de los padres de familia. La aprobación de los padres respecto al sexo se midió con dos ítems, preguntando "¿Tu padre/padrastro o madre/madrastra estarían de acuerdo si tuvieras sexo ahora?." La escala de respuesta de cinco puntos vario entre "definitivamente no" codificado como 1, hasta "definitivamente si" codificado como 5 (alpha= .89).
Usando la presión. Cuatro ítems preguntaron si estaría bien presionar a un muchacho(a) por un beso o para tener sexo, si ya lo han hecho antes. Las respuestas variaron desde "Definitivamente no esta bien" codificado como 1, hasta "Definitivamente si esta bien", codificado como 5 (alpha= .89).
Propuestas sexuales no deseadas. Para medir las propuestas sexuales se usaron tres ítems preguntando al participante: en los últimos 12 meses "¿Alguien intento besarte en los labios, de darte un beso de lengua sin tu haberlo deseado?" o "¿Alguien intento tocar tus partes privadas abajo de la cintura (definida como el pene en la vagina) sin tu haberlo deseado?". Las respuestas incluían "No" codificado como 1; "Si, alguien lo intento, pero no ocurrió" codificado como 2; y "Si, alguien lo intento y ocurrió" codificado como 3. Una medida sumaria fue calculada como el promedio de los tres ítems (alpha=.73).
Coaccionando/Presionando a otros. La coerción hacia otros se midió con cuatro ítems preguntando al participante: en los últimos 12 meses "¿Has intentado besar a alguien en los labios o dar un beso de lengua, sin que esta lo deseara?" o "¿Has intentado tocar las partes privadas (abajo de la cintura) de alguien sin que esta lo deseara?" o "¿Has intentado tener sexo con una persona que no quería hacerlo?" Las respuestas incluyeron "No" codificado como 1; "Si, pero no ocurrió" codificado como 2; y "Si, y ocurrió" codificado como 3. Una medida sumaria fue calculada como el promedio de los tres ítems (alpha=??).
Análisis. Se realizo una serie de "Analysis of Variance" (Analisis de Variación) de 2x4 (genero X grupos de conducta sexual) a las variantes demográficas y psicosociales de estudiantes del 7o y 8o grados. Después de obtener los mayor efectos, conducimos comparaciones en pares usando la prueba de "Tukey Honestly Significant Difference" (Tukey Diferencia Honestamente Significante).
Resultados
La tabla 1 presenta la cantidad de participantes que respondieron en cada una de las categorías de conducta sexual. A como puede observarse la mayoría de los adolescentes (83%) reportaron no haber tenido sexo, 2% reportó sexo forzado solamente, 11% reportó sexo voluntario solamente, y 4% reportó ambos: sexo forzado y sexo voluntario.
La tabla además presenta los promedios de cada variable psicosocial en cada uno de los cuatro grupos de conducta sexual. La mayoría de las diferencias son estadísticamente significativas, aunque el grupo que reportó sexo forzado solamente, usualmente no era significantemente diferente al grupo que reportó "no haber tenido sexo". Además, en la mayoría de las medidas psicosociales y conductuales, los varones estuvieron significantemente a mayor riesgo que las mujeres (estos datos no aparecen aqui).
Tabla 1. Resultados de los variables psicosociales en aquellos que reportaron "no haber tenido sexo nunca", "sexo forzado solamente", "sexo voluntario solamente" y "sexo voluntario y sexo forzado".
Tabla 1.
| No sexo |
Forzado solamente |
Voluntario solamente |
Forzado y voluntario |
|
| N=894 |
N=23 |
N=117 |
N= 39 |
|
| Auto-eficacia |
7.5 |
7.2 |
7.0 |
6.5 |
| Actitud negativo al sexo |
2.5 |
2.4 |
1.8 |
1.7 |
| Actitud positivo al sexo |
1.4 |
1.5 |
1.8 |
2.0 |
| Oportunidad |
1.6 |
2.1 |
3.0 |
3.1 |
| Norma de grupo |
2.4 |
2.9 |
3.5 |
3.7 |
| Intención |
2.3 |
2.6 |
3.3 |
3.5 |
| Aprobación de los padres |
1.4 |
1.2 |
1.6 |
2.0 |
| Usar la presión esta bien |
2.3 |
2.5 |
2.3 |
2.9 |
| Propuestas sexuales no deseadas |
1.2 |
1.7 |
1.8 |
2.1 |
| Coaccionando/Presionando a otros |
1.3 |
1.7 |
1.8 |
2.1 |
Discusión
Las conclusiones de este manuscrito son algo imprevistos. Al inicio asumimos que cualquier participante que reportara "haber tenido sexo forzado" tambien reportaría "haber tenido sexo". El termino "voluntario" no se uso en el cuestionario sin embargo los participantes aparentemente habían hecho la distinción entre las experiencias sexuales forzadas y voluntarias. A pesar de que los que reportaron experiencias forzadas solamente reportaron a su vez normas de grupo con mayor riesgo y mayores oportunidades de tener sexo que aquellos que reportaron no haber tenido sexo nunca, los que reportan experiencias forzadas solamente son significantemente mas conservadoras que los que reportaron sexo voluntario solamente. Además, aquellos que reportaron sexo voluntario solamente estaban a menor riesgo que los que reportaron experiencias forzadas y voluntarias. Estos resultados son muy consistentes y sumamente significantes a lo largo de una cantidad de medidas, sugiriendo un fenómeno potencialmente importante.
Es posible que algunos adolescentes comprendan que una experiencia sexual forzada es un caso aislado con la qual no se identifican, lo cual les permite distanciarse de dicha experiencia. Este distanciamiento les permite mantener actitudes similares a las de los que nunca han tenido sexo. Sin embargo, los que reportaron ambas experiencias sexuales "forzadas y voluntarias" demostraron actitudes de riesgo mucho mayores y menor auto-eficacia para detener un encuentro. Estos relsultados son consistentes con lo que los expertos clínicos han sostenido sobre los efectos del abuso sexual infantil que dicen que estos pueden distanciarse o sexualizarse. La diferencia entre los que se distancian y los que se sexualizan puede depender de la frequencia de los abusos sexuales y del nivel de apoyo familiar asi al abuso (Pynoos, Steinberg, y Goenjian, 1996).
Las propuestas sexuales no deseadas fueron particularmente comunes entre los que reportaron ambas experiencias sexuales forzadas y voluntarias, lo cual indica que ellos experimentaron mayor coerción que los que reportaron sexo forzado solamente. Puede ser que algunos de aquellos que experimentan "sexo forzado solamente" hacen lo posible para evitar actividades sexuales, disminuyendo sus posibilidades de experimentar adicionales propuestas sexuales no deseadas. En cambio, aquellos que reportan experiencias sexuales "forzadas y voluntarias" parecen haberse embarcado en lo que Browning y Lauman (1997) denominan "la carrera sexual", donde la víctima del abuso sexual participa en sexo voluntario a temprana edad , tiene múltiples parejas, con frecuencia presenta ETS y es a menudo re-victimizada. Estos jóvenes corren gran riesgo de la dependencia de drogas, suicidio, ETS e infección con VIH. Una posible explcación de este fenómeno es que aquellos que experimentan sexo forzado y sigen con sexo "voluntario", fueron mas vulnerables a la coerción y son mas predispuestos a las propuestas sexuales no deseadas. Lo que distinge al grupo que continua con sexo voluntariamente a temprana edad, del que no participa a temprana edad, posiblemente tiene que ver con la frequencia, duración, o magnitude del sexo forzado (por ejemplo, los efectos de un solo incidente de sexo forzado son mas faciles de ignorar que los de varios incidentes).
Casi el 40% de los que reportaron alguna experiencia sexual forzada simultáneamente reportaron no haber participado en sexo voluntario. Es posible que lo que reportaron los estudiantes sea invalido, puesto que la pregunta de "haber tenido sexo" no indica claramente si si o ne fue "voluntario". Alternativamente, posiblemente, este resultado vislumbra algo de esperanza, ya que sugiere que potencialmente una gran cantidad de adolescentes están aptos a protegerse de los efectos dañinos de una experiencia traumatico. La habilidad de mantener esta experiencia como un hecho aislado y el costo que esto conlleva no queda claro aun, por lo tanto este tema merece ser objeto de estudios adicionales.
References
Abma, J., Chandra, A., Mosher, W., Peterson, L., Piccinino, L. (1997). Fertility, family
planning and women's health: New data from the 1995 National Survey of Family Growth. National Center for Health Statistics. Vital Health Statistics 23 (19).
Browning, C.R., & Laumann, E.O. (1997). Sexual contact between children and adults: A lifecourse perspective. American Sociological Review, 62, 540-560.
Caceres, C.F., Marin, B.V., & Hudes, E.S. (in press). Sexual coercion among youth and young adults in Lima Peru. Journal of Adolescent Health.
Greenberg, J, Hennessy, M, Lifshay, J et al. (1999) Childhood sexual abuse and its relationship to high-risk behavior in women volunteering for an HIV and STD prevention intervention. AIDS and Behavior, 3(2), 149-156.
Jinich S, Paul J P, Stall R, et al. (1998). Childhood sexual abuse and HIV risk-taking behavior among gay and bisexual men. AIDS and Behavior, 2(1), 41-51.
Moore K A, Nord C. W, Peterson J L. (1989). Nonvoluntary sexual activity among adolescents. Family Planning Perspectives, 21(3), 110-114
Muehlenhard C L, Cook S W. (1988). Men's self-reports of unwanted sexual activity. Journal of Sex Research 24, 58-72.
Pynoos, Robert S.; Steinberg, Alan M.; Goenjian, Armen, (1996) Traumatic stress in childhood and adolescence: Recent developments and current controversies. In: Bessel A. van der Kolk, Ed; Alexander C. McFarlane, Ed; et al. Traumatic stress: The effects of overwhelming experience on mind, body, and society. The Guilford Press: New York, NY.
Shrier, L.A., Pierce, J.D., Emans, J., & DuRant, R.H. (1998). Gender differences in risk behaviors associated with forced or pressured sex. Archives of Pediatric Adolescent Medicine, 152, 57-63.
Stock, J.L., Bell, M.A., Boyer, D.K. & Connell, F.A. (1997). Adolescent pregnancy and sexual risk-taking among sexually abused girls. Family Planning Perspectives, 29, 200-203 & 227.